Un soldado más

Cuando se habla de periodismo, se piensa en periódicos, emisoras de radio, cámaras de televisión, Internet… pero nunca, o casi nunca, se piensa en la guerra.

Existen muchos profesionales que hacen periodismo desde los campos de batalla, o sea, ese que intenta cubrir las historias que se generan en las zonas de conflicto bélico. A estos periodistas se les conoce como corresponsales de guerra.

Estas personas, o sea, los corresponsales, participan en los campos de batalla como un soldado más, solo con la diferencia de que en lugar de manejar armas de fuego, en sus manos portan agendas, bolígrafos, grabadoras, cámaras… con el fin de recoger esa parte de la historia que ocurre frente a ellos.

Y realmente se pueden considerar a estos periodistas como soldados pues sus vidas están expuestas al peligro como la de cualquier militar. De hecho, no son pocos los que han perdido la vida porque han antepuesto su profesión y deber ante la misma.

 

Conflictos como la guerra de Vietnam, la de las Malvinas, la de Afganistán e Iraq han quedado plasmados en palabras o imágenes gracias a los periodistas de guerra, que han sido enviados a cubrir los impactantes hechos ocurridos en estos lugares.

Actualmente, en este siglo XXI, muchas de las imágenes que podemos ver a través de los medios de comunicación son imágenes de guerras, y desafortunadamente hay que decir que en muchos casos esta proliferación de imágenes violentas en la televisión e Internet, más que con el objetivo de informar o concientizar a las personas sobre la gravedad de los hechos, ha sido para vender, para enganchar público, porque, desafortunadamente también, el ser humano siente fascinación por las historias e imágenes violentas.

No obstante, no se puede negar que la labor que realizan los corresponsales de guerra es, en primer lugar, una que requiere de mucha valentía, compromiso y sensibilidad. Si no se es sensible ante conflictos tan graves como los bélicos, pues entonces no se será capaz de atrapar la imagen perfecta, la escena perfecta, esa que recoge el verdadero espíritu desgarrador de la guerra y conmueve a quien la ve, de manera tal que genera deseos de cambio y de futuros mejores.

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